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Himno Escuela de Morza
Himno a Curico 2010
70 Cuando llegue la hora
Cuando llegue la hora
De enterrar mis huesos,
No hagáis acopio
De confusión ni de tristeza.
Morir es dormirse
Entre las cosas amadas,
En tálamo de paz,
Tan esquivo en la tierra.
O que importa es que el alma
Ya quedó en sosiego,
E, insensiblemente,
La voz del silencio,
Aquietó mis sueños,
Para dormir en paz,
En el Reino de los Cielos.
69 Rostros de Morza
Todos los rostros de Morza
Me son familiares y queridos,
Pero algunos conocen la tierra
De mis raíces y sombrearon juntos
Bajo la fronda de mis árboles antiguos.
Sergio, es racimo de hogar que me recuerda,
Las veladas al calor del brasero,
Cuando las tertulias
Eran bocado deleitoso,
En las historias inolvidables
Que relataban los abuelos.
Jaime, voz y oídos reposados,
Para escuchar y decir: “apoyo”,
Las peregrinas ideas de mi alma,
Que inmersa entre ustedes,
Desgrana los otoños.
Juanito, nervios y decisión andando
Para hacer de lo propuesto,
Una misión cumplida.
Cuántas anécdotas
Y situaciones jocosas,
En el transcurso
(Leer más)68 Teterita azul
Teterita azul de los inviernos,
Como una criatura azul de fantasía
Cabalgaste en la parilla del brasero.
Tu trotecito alegre
Y tu vapor cantando
Hicieron los días fríos más amables.
Teterita azul de los inviernos,
Por milagro azul de fantasía,
Ya no cabalgas en la parrilla del brasero.
Estás en la repisa,
En el rincón de cristal de mi cocina,
Donde se plasman mis desvelos.
Ahora, tu corazón es de agua quieta
Y yo adorno con rosas tu silencio;
Las dos miramos a la calle,
Esperando la llegada de algún nieto.
67 Coplas al pasar
Con pétalos de tu piel,
Quisiera hacer un pañuelo,
Suave, hermoso, fragante,
Como el clavel de tu pelo.
Con polen de tu alegría,
Quisiera hacer cascabeles
Para alegrar mis nostalgias
Con canción de amaneceres.
Niña que anhelas beber,
El amor a manos llenas,
Recuerda que el camino es largo
Y la vida traicionera.
Niña de ojos azules,
De piel fina y delicada,
No olvides que el sol ardiente
A veces, quema hasta el alma.
Doncella de la mañana,
Clavel blanco y perfumado
Cuida tus pétalos siempre
Como un cofre nacarado.
Para usted, señor altivo,
Esta copla no es en broma,
(Leer más)66 En Morza siempre soñando
¡Cómo me hubiera gustado
Ser un poeta de veras
Y que, orza, en mis cantares
Traspasara las fronteras!
Sus gentes y su paisaje
Que han crecido con mis sueños,
Ya estarían en un marco
Para el mural de los tiempos.
Los viejos rostros queridos
Que conocí desde niña,
Estarían en mis versos,
Frescos, como una campiña.
Habría sido tan lindo
Que los hijos, o los nietos,
En mis poemas hallarán
A su familia en bocetos.
Pienso que, más de alguno
Entre riéndose y llorando,
Dirá: esta señora Silvia
Que vive siempre soñando…
Y, es cierto. Soñar, amar,
Y anhelar, es
(Leer más)65 Palmeras
La soberbia esbeltez de las siluetas
Y las verdes cabelleras,
Han convertido en reinas
De clásica belleza vegetal
A las palmeras.
De niña me embelesó
La majestuosidad de la estatura.
Me imaginaba que podrían
Llegar hasta los cielos.
No podía comprender
Cómo se erguían,
Tan finas y delicadas,
Balanceándose con la brisa
Juguetona, o el viento impredecible
Cual si fuera etéreas figuras,
Sostenidas por hilos invisibles…
Ayer, hoy y siempre,
Las contemplo.
Se me ocurre que anhelan embriagarse
De vivencias sutiles,
En una tarde arrebolada,
Cuando el sol, soberano,
Regala belleza impredecible.
64 Sergio Pérez Fuentes QEPD
El alma de Morza está herida, pues Sergio Pérez Fuentes ha dejado de existir. Todos lloramos su partida. Su esposa, sus hijos, sus familiares y, los que fuimos sus amigos de toda la vida.
Creo, además, que cuanta persona, mayor, adulta, joven o niño que le conoció, recibió de él su cálida comprensión y cercanía en la entrega de su bondad y afecto inagotables.
Los jóvenes de Morza, ya no tendrán al “Tata” que compartía con ellos sus inquietudes de muchachos. Les faltará la orientación y el apoyo que él les dispensaba.
Recuerdo sus expresiones habituales, dirigidas a ellos:
“Hombre,
(Leer más)63 Señora Inés Ovalle de Hanisch
Se ha extinguido el oasis que refrescaba a mi espíritu,
En las horas ardientes de los veranos idos,
En la fuente magra de mis versos confusos,
Pían cien pajarillos que han perdido sus nidos.
Ya no habrá encuentros de poemas en tu casa de campo,
Ni evocaciones de épocas casi olvidadas.
Todo será paja de sementeras,
Por horquetas y vientos dispersadas…
Es Otoño en las hojas de los árboles y en el calendario,
Mas, el Invierno emerge en todo lo que nos rodea,
El frío satura la oquedad de mis pensamientos
Y, mi pobre existencia, como pámpano lacio tambalea.
La
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